TRES PUEBLOS BLANCOS QUE TE ENAMORARÁN

Nuestro equipo viene de todas partes del mundo pero algunos vienen de pequeños pueblos de la serranía malagueña, conocidos como los pueblos blancos, come el pintoresco pueblo de Mijas, pintados de blanco e inundados de un estado permanente de tranquilidad. Cualquiera que los visite, sentirá el deseo de quedarse para siempre.

Inspirados por nuestros compañeros, hemos hecho una selección de nuestros tres pueblos preferidos, paradas imprescindibles en una ruta por el sur de Andalucía.

El pueblo de Casares se ubica a tan solo media hora de Marbella Club.

Casares

Este singular pueblo es una muy buena parada en la ruta de los pueblos blancos, pues se encuentra a tan solo media hora de Marbella Club, Casares se erige sobre piedras angulares que caen hacia el Mediterráneo y acoge rincones espectaculares, como el Castillo de Casares, de origen árabe y situado en la parte más alta de la ciudad. También encontrarás la Casa Natal de Blas Infante, famoso escritor e ideólogo conocido como padre del andalucismo, donde aún se conservan algunas de sus obras y que en ocasiones albergan exposiciones temporales de artistas locales. Si tienes tiempo, dirígete a la Iglesia de la Encarnación para ver su campanario de estilo mudéjar.

Las casas cueva de Setenil desafían la gravedad.

Setenil

Entre la serranía de Ronda y la sierra gaditana, encontrarás Setenil de las Bodegas, un lugar sorprendente. A la orilla del Río Guadalporcún e incrustadas en piedras colgantes, casas, bares y restaurantes viven en total armonía. Algunos están expuestas al sol y otras, llamadas “cuevas de sombras”, nunca lo ven. No te vayas sin probar las masitas, hamburguesas caseras que se venden en varios bares de la zona. Bordea la muralla Nasrid, que forma parte de la fortaleza nazarí construido entre los siglos XIV y XV y de la que se conservan unos 530 metros.

Sus calles empinadas hacen de Frigiliana uno de los pueblos más bonitos de España.

Frigiliana

Situado en la comarca malagueña de la Axarquía – tierra de mangos, aguacates y caña de azúcar – el encanto de Frigiliana está en sus vibrantes buganvillas, sus frondosos patios andaluces y sus terrazas de doble altura. Muchos lo comparan con Grecia por sus largas y empinadas calles o con Chaouen por sus puertas de madera teñidas de azul índigo pero, en realidad, lo más llamativo de Frigiliana es su gente, una mezcla de españoles, alemanes e ingleses que conviven en armonía en este pintoresco e impecable pueblo. Si tienes algo de suerte, podrás ver alguna mula subiendo una de sus más famosas vías, la Calle del Amargura.

¿Te ha parecido un buen plan? Ponte en contacto con nuestros Conserjes y deja que preparen para ti una ruta inolvidable por los míticos pueblos blancos andaluces.

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