ALIVIANDO LOS SÍNTOMAS DE LAS ALERGIAS

por Amanda Hamilton

La primavera ha llegado y, con ella, ojos llorosos, picores, y estornudos. La fiebre del heno, o Rinitis Alérgica Estacional, es una afección aguda relacionada con la alergia que se estima que afecta a uno de cada cuatro adultos en el mundo occidental. A menudo se piensa que es causada por los cambios de primavera a verano en pastos y polen (por lo tanto, la referencia al “heno”), pero si vives cerca de la arena o un mar azul cristalino no eres inmune. De hecho, es todo lo contrario.

Ciudades como Dubai y dentro de la región del golfo, están experimentando un aumento drástico en afectados debido a los efectos del aire acondicionado, la humedad y la contaminación. Muchos países europeos van detrás.

Como muchas otras enfermedades del siglo 21, las alergias generan un gran debate. Por un lado está la “hipótesis del higiene” que dice que nuestro entorno está excesivamente limpio y que los sistemas inmunológicos de los niños nos están lo suficientemente retados. Según este argumento, los bebés no tienen la oportunidad de desarrollar inmunidad de forma natural.

Para otros, este argumento es tan solo un factor contribuyente y la respuesta es algo más profunda. En el caso de las alergias, la microbioma intestinal está a la raíz del problema y los efectos se han ido desarrollando de forma diligente a lo largo del tiempo.

Una de las mejores formas de combatir las alergias estacionales es bebiendo suficiente agua.

En Gran Bretaña, por ejemplo, las tasas de fiebre del heno, en comparación con el resto de Unión Europea, son especialmente altas entre los adolescentes, con un 38 por ciento que padecen este problema. Una teoría que cada vez va tomando más peso en el Reino Unido dice que ahora estamos viendo el resultado de los altos niveles de antibióticos que fueron recetados por médicos hasta hace unos 10 o 15 años.

Esto significa que el sistema inmunitario de nuestra población adolescente se ha visto comprometido, dejando su intestino, la defensa de primera línea del cuerpo, más vulnerable a los alérgenos. Médicos y profesionales del sector también saben que la afección es hereditaria, por lo que algunos de nosotros somos más vulnerables que otros.

Si es vulnerable a este problema primaveral, el primer paso es beber mucha agua para evitar la deshidratación. La histamina se utiliza en el cuerpo como un regulador de agua, por lo que si el cuerpo está hidratado, se producirá más histamina.

Seguir una dieta mediterránea ayuda a aliviar los efectos de las alergias primaverales.

También debamos olvidarnos de los alimentos procesados ​​ Los colorantes y saborizantes pueden empeorar cualquier reacción alérgica. Por el contrario, intente comer una dieta de estilo mediterráneo con abundante cebolla y ajo, ya que ambos contienen altos niveles de quercetina, un potente antioxidante que ayuda a promover una respuesta inflamatoria saludable.

Se debería también evitar los alimentos ricos en histamina, así que tenga cuidado con el queso maduro, el vino tinto, los mariscos y, lo que es más triste, ¡el chocolate!

 

Amanda Hamilton es una de las más prestigiosas nutricionistas internacionales cuya filosofía de bienestar y alimentación se basa en la autenticidad. Siguiendo el estilo de vida y la dieta mediterránea, la más reconocida en cuanto a beneficios de longevidad y salud, Amanda ha diseñado un oferta completa de nutrición que se compone de menús saludables para cada uno de los restaurantes del hotel, una carta de batidos y zumos y una propuesta de alimentación que acompaña a cada uno de los programas Wellness que ofrece el Thalasso Spa de Marbella Club. Lea también estos consejos de Amanda sobre la piel sana y las ventajas de comer ajo.


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